Un mismo sentir, un mismo propósito

El viaje a Campeche es algo que sin duda alguna siempre voy a recordar con tanta alegría y amor porque fue un viaje con propósito, porque esa semana aprendí muchas cosas, reflexioné mucho, conocí nuevas e increíbles personas, digamos que encontré una nueva familia con un corazón tan enorme, hermoso y bondadoso, conocí nuevos lugares y dibujamos sonrisas a niños maravillosos con tantas ganas de aprender, salir adelante, jugar, tan llenos de vida.





Y a quien sea que este leyendo este articulo te pido por favor que si a tú alrededor hay algún niño que puedas ayudar lo hagas sin dudarlo, todos ellos necesitan algo porque también ellos pasan por situaciones que a veces uno no se da cuenta porque estamos viviendo en este mundo de adultos ajetreado.


Estoy segura de que tu también tienes algún recuerdo de niñ@, sea bueno o malo porque a esa edad se te queda grabado todo, así que incúlcales amor, apoyo, confianza, abrázalos, hazles saber que pueden lograr sus sueños sin importar como sean físicamente y sin importar de donde vengan o la situación en la que vivan; hazles saber que son especiales, tú puedes ser el impulso de ellos. Y recuerda que en algún momento tú fuiste nin@ y si tuviste algún deseo y lo olvidaste por las situaciones de la vida, te ánimo a que lo retomes y no te des por vencido, porque es algo que también aprendí en este viaje, que nunca es tarde para seguir soñando.


Gracias a Fundación Smiles pudimos llegar a más de 500 niños, en esta ocasión se visitaron 10 comunidades en donde solo dos tenían escuelas primarias, el resto de las comunidades la escuela les queda hasta dos horas, así que por la distancia y falta de recursos los padres prefieren no mandarlos a la escuela y tristemente es ahí donde podemos ver el analfabetismo, la falta de visión y desarrollo de los niños. Los regalos que se dieron a cada niño incluía: ropa, juguetes, artículos de aseo personal y escolares.


Pero aún falta mucho por hacer, más que lo material recuerda sembrarles siempre amor.


Siempre quise ir a un campamento en verano, pero este viaje sobrepasó ese término ya que esto fue una misión en verano donde puedo decir que aprendí muchísimo y realmente me quedo muy corta al decir esto.


Siempre voy a recordar esas caritas sonrientes, felices, gritando de emoción.


En resumen, puedo decir que el ir a Campeche con Smiles fue:


Un mismo equipo, un mismo sentir, un mismo propósito. Más de 500 regalos, más de 500 sonrisas dibujadas. Momentos para toda la vida y una nueva familia.

Escrito por Frida, Voluntaria Smiles, Campeche-México 2021.