Hermoso y Perfecto

En julio de 2021, mi hija Leanna y yo fuimos con Smiles al viaje misionero en Campeche junto con otros 30+ voluntarios. Para mí, fue uno de los viajes misioneros más gratificantes, satisfactorios y divertidos en los que he estado.

 

En primer lugar, la atención se centró en los niños; y aunque los padres que asistieron también tuvieron un seminario, los niños fueron el enfoque y los que estábamos allí para servir. Fuimos a 8 pueblos diferentes, en donde nos reunimos con niños durante varias horas dándoles talleres basados en valores que reforzaron el mensaje de que eran especiales y que Dios tiene un plan especial para ellos. El tiempo que pasamos con ellos incluyó muchos deportes, juegos, diversión, útiles escolares y también golosinas.





El taller que mi hija y yo presentamos fue una simple mariposa de origami para que los niños supieran que Dios había creado la mariposa hermosa y perfecta, y que de la misma manera los había creado a cada uno de ellos, hermosos y perfectos. Vi muchas sonrisas y muchos niños prestando atención a lo que les decíamos.


Me gustó mucho cuando me pidieron más papel para poder practicar su origami y cuando dijeron que le regalarían las mariposas a sus mamás o a sus abuelas.

Lo que más disfruté fue trabajar con los niños y el hecho de que la mayoría de los voluntarios fueran jóvenes - de secundaria y adultos jóvenes. Fue una experiencia positiva muy edificante.

Me encantó el apoyo que todos nos dábamos unos a otros si necesitábamos algo. Incluso en el autobús se podía ver a muchos voluntarios compartiendo comida, suministros, obsequios y calcomanías para los niños. ¡¡¡Y no me olvido de todo ese cantar que se oía en aquel autobús !!!


Vi la mano de Dios en todo.

Desde la organización del evento, hasta el culto vespertino, desde el trabajo conjunto para preparar los eventos, hasta la forma en que las damas que preparaban nuestras comidas gourmet todos los días.


Sobre todo, creo que me impresionó que el viaje misionero fuera lo suficientemente simple como para que cualquiera pudiera hacer esto. Jóvenes y no tan jovenes. Como adulto, nunca me sentí fuera de lugar con los misioneros más jóvenes. Todos nos llevamos muy bien y creo que ese era el deseo que todos teníamos, de hacer sonreír a los niños, ¡y ciertamente lo logramos con la ayuda de Dios!


Fuimos mucho más bendecidos que los niños.


Escrito por Carmen Infantas, Voluntaria Smiles, Campeche - México 2021