Cuando los juguetes se gasten, los juegos terminen y la comida se acabe… en la memoria de ese niño quedara grabada una sonrisa.

Gustavo Squarzon.

Palabras del fundador 

"A veces creemos que lo que hacemos

es tan sólo una gota en el mar,

pero el mar sería menos

si le faltara esa gota".

(Madre Teresa de Calcuta)

 

Cuando leemos estadísticas como la que acaba de publicar UNICEF * donde nos enfrentan a la realidad del mundo de hoy, somos tentados a creer que lo que hacemos no hace la diferencia. Que diferencia puede hacer un grupo de voluntarios perdidos en medio de selvas, ya sean de árboles o cementos, tratando de dibujar una sonrisa en el rostro de algún niño que se cruce por su camino.

¿Estadísticamente? Posiblemente una gota en el mar. Humanamente sin dudas ha pintado el futuro de ese niño con colores de esperanza.

Eso es Smiles, una gota en el mar que hace la diferencia en lo más profundo del corazón de un niño, uno entre millones un grupo de voluntarios que se toman el tiempo para tocar vidas y hacer la diferencia.

Cargados de regalos, juguetes, medicinas y útiles escolares, llenas las manos de alegría, esperanza y nuevas oportunidades… con rostros de aceptación y amor, mirando a la gente con el deseo de hacerles el bien y de brindarles la oportunidad de comenzar de nuevo.

Porque estamos seguros que cada manualidad, cada partido de futbol jugado, cada libro leído y cada vacuna provista tiene un impacto mucho más profundo del que podemos ver.

 

Porque no son los juguetes, ni los regalos  las medicinas y la comida que aunque importantes y necesarias sabemos que lo esencial es que Jesús esta detrás de cada uno de nosotros transformando cada acto de amor  que realizamos, en un acto con sabor a eternidad. Y cuando los juguetes se gasten, los juegos terminen y la comida se acaben… en la memoria de ese niño quedara grabada una sonrisa. Y será… como una gota en el mar.

 

Gustavo Squarzon, fundador.

* UNICEF. Hay 121 millones de niños en el mundo que no tienen acceso a educación. 65 millones son niñas.

Por razones culturales, de trabajo, o de demandas sociales se pierden el derecho a tener una vida mejor por

medio de la educación y todo lo que esta ofrece.